martes, 2 de julio de 2013

Proyecto nuclear en Formosa

El gobierno argentino ratificó su intención de construir una planta nuclear en la provincia de Formosa, en un sitio no especificado pero que estará a orillas del río Paraguay, en la frontera con nuestro país. El ministro de Planificación de ese país, Julio de Vido, declaró en una Conferencia Internacional sobre Energía Nuclear que se llevó a cabo en la ciudad rusa de San Petersburgo que es inminente la elección de uno de los cinco sitios estudiados para la construcción de las instalaciones. Uno de estos lugares, la Colonia Bouvier, se encuentra a poco más de 30 kilómetros al sur de Asunción. En el 2010, el gobierno federal argentino suscribió con convenio con el gobierno provincial de Formosa para la construcción de una planta con capacidad de producción de 150 megavatios. Se trata en realidad de un antiguo proyecto argentino que se remonta a varios años atrás: instalar en el territorio de una de sus provincias menos habitadas y en una zona fronteriza una usina de producción de energía.

Los lugares mencionados son Colonia Bouvier, La Emilia, Monte Lindo, Riacho Pilagá -todos ellos aguas arriba de la capital de la provincia- y Riacho Tohué, al sur de la ciudad de Formosa. Estas localizaciones fueron determinadas por el gobierno de la provincia y la Comisión Nacional de Energía Atómica sin la debida información a la población de la zona y al Gobierno paraguayo con el propósito de evitar protestas y cuestionamientos.

Porque es evidente que ubicar una planta nuclear que potencialmente puede contaminar superficies de cientos de kilómetros en una zona fronteriza es una decisión que debe ser, por lo menos, comunicada al país vecino. Se trata de un gesto de mínima consideración hacia una república que es calificada como “nación hermana” o que es socia de un proceso de integración regional. Pero esto no es solo una exigencia de la buena vecindad sino que es también un requerimiento de las normas de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Esta institución, integrada al sistema de las Naciones Unidas, debe ser informada de los proyectos y avances en la instalación de nuevas plantas nucleares. Establece además que si el lugar escogido se encuentra a cierta distancia del límite con otro país, éste debe recibir información concreta, en tiempo y forma. Nada de esto ha ocurrido.

El gobierno argentino maneja con extremo hermetismo este plan, incluso frente a los habitantes de la provincia de Formosa, muchos de los cuales lo rechazarán sin duda alguna. De hecho, varias organizaciones sociales y ambientalistas de esa provincia se movilizaron hace algunos meses para expresar su preocupación y descontento con este proyecto.

Existen cerca de 400 plantas en funcionamiento en el mundo, las cuales generan alrededor del 17% de la energía eléctrica que se consume en el mundo. Sin embargo, de cara a la continuidad de la vida y de la civilización humana sobre la tierra, el actual modelo de producción y consumo de energía debe ser profundamente revisado. Alemania fue uno de los países que anunciaron el abandono gradual de la energía nuclear. Después del terrible desastre de Fukushima, también Japón ha resuelto apostar a otras fuentes de energía. Por eso, la intención Argentina de instalar una planta nuclear nada menos que a orillas de un río internacional va a contramano de las tendencias mundiales. El Gobierno paraguayo debe actuar con determinación y exigir las aclaraciones correspondientes. No hay que olvidar que un hipotético accidente en una planta neclear podría causar la contaminación de 500 kilómetros a la redonda.



http://www.lanacion.com.py/articulo/132342-proyecto-nuclear-en-formosa.html

2 comentarios:

guadalupe wasmosy dijo...

Yo también digo no al reactor nuclear en formosa ,no me gusta esta clase de violencia

Silvia Profesora dijo...

Gracias por responder Guadalupe. Me gustaría contarte que un proyecto de esta naturaleza y envergadura necesariamente debe tener en cuenta a los vecinos. Siendo que en Paraguay seríamos los afectados directamente (dada la cercanía geográfica), lo mínimo que Argentina puede y debe hacer es consultar con los técnicos paraguayos y ponerlos al tanto de los pormenores del proyecto. Si agregamos a esto que el Tratado de Mercosur regula nuestras relaciones en este tipo de emprendimientos, la acción argentina podría rayar inclusive una falta grave...

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