Hoy disfruté de un nuevo día y dí gracias a Dios en voz alta por ello.
En el almuerzo disfruté de una deliciosa comida y le dí las merecidas gracias a doña Ale, en voz alta. Ya saboreando mi postre (torta marmolada) empecé a hilar ideas sobre la importancia de sentirme y mostrar agradecimiento no solo interiormente sino exteriorizarlo... compartirlo con los demás.
Es una grata tarea a la que me entrego cotidianamente, que aprendí de mis padres y que lastimosamente hoy noto que falta muchísimo en nuestra sociedad.
NUESTRA MATERIA PRIMA
Como docentes muchas veces nos enredamos en los quehaceres pedagógicos, técnicos o administrativos con tanta concentración que olvidamos el aspecto primordial de nuestra tarea, que son nuestros estudiantes.
Efectivamente, nos enredamos en los planeamientos, en las competencias, capacidades, indicadores, y el sinfín de etc. que le siguen y el "sujeto" de todas esas tareas se reduce muchas veces a un número en el orden de lista de los inscritos, cuyo nombre quizás no terminemos de memorizar al finalizar el curso... triste pero real.
Y afirmo que es triste porque me ha tocado ver (y rebeldía y enfrentamiento mediante) cómo en muchas instituciones de prioriza el papeleo y no el ser humano al que hace referencia, precisamente ese papeleo (que no existiría sin ese ser humano).
Y esto es así porque los docentes hemos permitido que muchas veces sea más importante la formalidad que el fondo de la cuestión.
Por ello, aprovecho el espacio y este bello tiempo para compartir con esta prestigiosa comunidad mi humilde reflexión que gira en torno a la materia prima de nuestro trabajo docente: la persona.
Estoy convencida de que el mundo necesita mejores personas, no más títulos, doctorados, especializaciones o nuevas profesiones, sino mejores seres humanos, plenos, felices y capaces de dar gracias por todo, sea pequeño o sea grande... simplemente dar gracias y sentirse agradecidos, de corazón.
CUESTIÓN DE ACTITUD
Como canta el gran Fito Páez ... ¡Es una cuestión de actitud!
El sentirse agradecido y afortunado es una cuestión de índole personal y la educación es y debe ser la riqueza más grande que tanto maestros como estudiantes debemos agradecer e ir forjando.
Entrar a esta plataforma y gozar de este espacio para expresarme y compartir es definitivamente una razón poderosa para sentirme agradecida y celebrar la educación, ya que sin ella no podría hacerlo... ¿no?
Me encantaría que cada estudiante, al ingresar al aula (física o virtual) experimente esta misma sensación, que la calidez humana supere el tecnicismo propio de la disciplina y que el éxito se corone con la realización de esa persona que goza de una individualidad bien conocida y reconocida por su maestro.
Así las cosas, si sumamos: materia prima y actitud
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capacitación de calidad y con calidez
PERSONA FELIZ
Hoy cierro mi jornada laboral plenamente satisfecha, sana y feliz. Doy gracias, en voz alta por ello... No te olvides de agradecer! ¡Es maravilloso!

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