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sábado, 10 de agosto de 2013 0 comentarios

¿Qué hará la diplomacia profesional?

Balcanización es un vocablo de la ciencia política que denuncia la acción de los estados coloniales o de vocación imperialista por la que provocan una situación que facilita la hegemonía de las potencias extranjeras y les permite imponer sus pretensiones, ya que solamente pueden encontrar una débil oposición a sus planes. (Julio César de la Vega, Diccionario Consultor Político).

Vukovar es una ciudad croata derruida por los bombardeos de la artillería Serbia en la última Guerra de los Balcanes, y sus habitantes del pasado regresan a duras penas a lo que fue su hogar. Las naciones mediterráneas como el Paraguay no pueden ni deben permanecer indiferentes ante las balcanizaciones que registra la historia, inclusive la propia, rica en guerras que literalmente pulverizaron su futuro al extremo que hablar de “integración” desde la perspectiva paraguaya es muy peligrosa. Muchos paraguayos creyeron y aún muchos creen que el futuro del Paraguay está en la integración, una palabra ambigua, que oculta varios conceptos dispares como una cesión paulatina de potestades reservadas a la nación a favor de organizaciones regionales, que, como su nombre lo indica, son aquellas que carecen de universalidad como las Naciones Unidas.

No puedo dejar de meditar, y lo afirmo con mucha pena, que la participación del Paraguay en iniciativas integracionistas ha sido un fracaso. La Cumbre de Mendoza nos ha dejado el alma cauterizada, al haber recibido de naciones que creíamos amigas el tratamiento que se da a los vacunos para marcarlos a fuego, con el objeto de que se distingan, e identifiquen a su dueño mientras vivan.

¿De quién somos los paraguayos y el Paraguay después de la Cumbre de Mendoza? ¿A quién pertenece este aparente auge, o crecimiento de nuestro producto bruto, que ya está siendo succionado por políticos que quieren comprometer el futuro del país con préstamos para levantar sus misérrimas ciudades?

¿Por qué el Estado culpa a los empresarios de la desviación de los recursos nacionales, que en la vaga astronomía del ministro, al decir de García Lorca, creía que tenía y tiene el derecho de administrar como si el pueblo pudiera resistir la sangría?

¡Cuánta insensatez! Parece que muchos creen que podemos pasar a pensar y obrar como grandes, cuando no tenemos posibilidad de dejar de ser pequeños. El Paraguay, balcanizado entre los siglos, pretende que la cadena que se nos ofrece habrá de liberarnos, después del doloroso desprecio de que fuimos víctimas por un club de presidentes y gobiernos que solo piensan en su ambiciosa eternidad.

Los medios nos revelan que máximas autoridades de nuestros vecinos piensan en su destino providencialista y proclaman a los pueblos de América que tienen “la obligación de defender a los presidentes, a los gobiernos antiimperialistas”, “defender a estos grandes hombres y mujeres que están junto a su pueblo para cambiar la historia de América Latina”. Ellos dicen que “los nuevos gobiernos democráticos y populares de la región han sido promotores de la integración, al mismo tiempo que contribuyeron a la reducción de la desigualdad y la pobreza”. “¡Vamos a enfrentar juntos estos desafíos!”. (Primer párrafo de Evo Morales, el segundo de la señora Rousseff).

Es muy triste meditar, tener hijos, nietos y bisnietos atados a esta noria en que los discípulos locales de la demencia geopolítica toman las mismas armas, las mismas ideas que nuestros vecinos, y pretenden “integrar” lo ajeno gratuitamente a su patrimonio o creen que el presupuesto de la Nación puede ser sorbido como un tereré para lucir ante sus poblaciones que ellos han logrado representarles con eficiencia.

El expresidente del Paraguay Fernando Lugo Méndez ha ingresado con su tropa al Parlamento Nacional (no importa su complicidad con nuestros verdugos ni el mal desempeño de sus funciones) y están decididos a expropiar un inmueble por mes, conforme lo ha declarado ante la prensa el discípulo liberal José Pakova Ledesma, “a fin de hacer posibles los fines del Indert y de la Reforma Agraria”, negocio de caudillos que no enriquece a los pobres sino a los ricos ocultos entre los matorrales de la descentralización de los municipios, gobernaciones y recursos de las binacionales. En realidad llevan la recaudación de lo ajeno hacia arriba y así nadie se puede quejar de las Alianzas, Concertaciones, Movimientos y Partidos que “intermedian” el sufragio por disposición expresa de la ley.

Entretanto, los presidentes, vicepresidentes, senadores, diputados, ministros, viceministros, gobernadores, diplomáticos, militares, policías y magistrados del Poder Judicial no son considerados funcionarios públicos por el art. 2º de la Ley 1626/2000, y por tanto tienen el derecho de violar a su gusto las 16 prohibiciones del art. 60 de la misma ley entre las cuales figura “usar la autoridad que provenga de su cargo para influir o afectar el resultado de alguna elección, cualquiera sea su naturaleza”.

Las flores negras son impunes. ¿Cómo piensa el nuevo gobierno gobernar e integrarse a los otros jardines? ¿Puede la diplomacia profesional evitar que nuestra reincorporación al Mercosur nos convierta en el picadillo de Brasil y Argentina?

Por Gustavo de Gásperi

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/mercosur-o-la-balcanizacion-del-paraguay-605348.html
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Más del MERCOSUR

A más de constituir una jornada política de alto contenido democrático, la solemne ceremonia de transmisión del mando presidencial, que se desarrollará el jueves próximo, debe ser una ocasión propicia para iniciar un proceso de recomposición de las deterioradas relaciones bilaterales con los principales países de la región cuyos mandatarios se harán presentes en nuestra capital. Al mismo tiempo, puede ser el comienzo de un proceso de diálogo que desemboque, en el mediano plazo, en la plena reinserción del Paraguay al Mercosur, un proceso de integración de tan relevante significación para el desarrollo económico y social de nuestro país.

La destitución del ex presidente Fernando Lugo supuso para el Paraguay un penoso paréntesis en la vinculación con nuestros principales vecinos y socios comerciales. Más allá de las cuestiones que lo motivaron, es de crucial importancia que esas relaciones sean restablecidas en un periodo breve de tiempo, fundamentalmente a través de la implementación de mecanismos que permitan restituir la confianza mutua en el corto plazo.



La anunciada presencia de varios mandatarios, como el caso de la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, debe constituir un momento relevante para que el nuevo jefe de Estado paraguayo, Horacio Cartes, entable un diálogo que permita superar las divergencias surgidas hace ya casi catorce meses.

Son variados y muy profundos los vínculos y los intereses que nos unen con nuestros vecinos. El tratamiento de destacados temas comerciales, energéticos, fronterizos y migratorios ha sido dilatado por demasiado tiempo, de allí que urge la necesidad de recuperar una conversación fructífera que posibilite el relanzamiento de las relaciones bilaterales en todos los órdenes.

Al mismo tiempo, tal como se decidió en la última Cumbre Presidencial del Mercosur, celebrada el pasado mes de julio en Montevideo, el próximo jueves se hará efectivo el levantamiento de la suspensión que impedía la participación de nuestro país en los órganos decisorios del bloque.

Ese constituye el primer paso para avanzar en un diálogo franco acerca de los mecanismos que deberán echarse a andar para que sean superadas las diferencias de carácter jurídico y político que produjeron, por un lado, la suspensión del Paraguay del Mercosur, y, por otro, el arbitrario ingreso de la República Bolivariana de Venezuela al proceso de integración. Si existe voluntad de entendimiento, no caben dudas de que la salida al impasse producido con ambos hechos podrá ser encontrada con relativa facilidad.

Tal como lo expresó algunas semanas atrás a un programa radial de nuestro país la senadora y primera dama del Uruguay, Lucía Topolansky, el 15 de agosto representará una oportunidad irrepetible para que los mandatarios se encuentren y puedan “decirse a la cara”, sin intermediarios, todo lo que piensan acerca de lo acontecido en los últimos catorce meses, a fin de dilucidar y poner término a aquellos aspectos que actualmente los distancian.

En esta sensible materia, está más que claro que las nuevas autoridades deberán actuar con sensatez, creatividad y sentido de responsabilidad, articulando las medidas que permitan preservar la dignidad nacional, al mismo tiempo que facilitar una plena reinserción nacional al Mercado Común del Sur. El Mercosur es un proyecto político, económico y comercial del que hemos sido fundadores y en el que debemos continuar participando para propiciar, junto con la colaboración de nuestros vecinos y socios, las condiciones estructurales que nos permitan insertarnos exitosamente en el mundo globalizado, con oportunidades de crecimiento y de bienestar para todos y cada uno de aquellos que lo habitamos.

http://www.ultimahora.com/una-ocasion-recomponer-lazos-bilaterales-y-regionales-n711881.html
martes, 16 de julio de 2013 0 comentarios

¿Hace aguas el Mercosur?

El Mercosur atraviesa una crisis muy seria y en la reciente cumbre de Montevideo no se hallaron soluciones para ponerle coto. De ahí que algunos de sus miembros estén buscando oportunidades de asociación en otros lados.

Desde afuera, la más reciente cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) parecía un encuentro de amigos entrañables. Al mandatario uruguayo y anfitrión de la reunión, José Mujica, lo llamaban cariñosamente “Presidente Pepe”. Entre ellos se trataban de “hermana” o “hermano”. Y ninguno de los asistentes parecía cansarse de asegurar que el futuro de América Latina y el Caribe pasaba por Mercosur o de describir la alianza en cuestión como la única alternativa válida para la región.

Desde adentro, el panorama lucía menos armonioso y prometedor. El ambicioso proyecto inaugurado en 1991 por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay está prácticamente paralizado debido a los pleitos internos que impiden por completo el tránsito libre de productos y servicios en el subcontinente. El vicepresidente uruguayo, Danilo Astori, lamentaba hace poco que los grandes sueños de un mercado conjunto suramericano, una unión aduanera y una zona de libre comercio no se hayan materializado en lo más mínimo.

En el Brasil de Rousseff (foto), los industriales están preocupados por el aparente aislamiento de Brasil y el Mercosur.En el Brasil de Dilma Rousseff (foto), los industriales están preocupados por el aparente aislamiento de Brasil y el Mercosur.
Esta situación se debe sobre todo al comportamiento de los miembros más grandes de ese bloque: Brasil y Argentina forcejean desde hace años en todos los campos imaginables de la política económica, imponiéndose mutuamente limitaciones comerciales, prohibiciones de importación y altos aranceles aduaneros, por ejemplo. Oficialmente, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su homóloga argentina, Cristina Fernández, se citan con frecuencia para exigir y prometer apertura y transparencia. Tras bastidores ocurre lo contrario.

Apertura hacia el mundo

Poco antes de la cumbre de Montevideo, Mujica intentaba explicar una vez más por qué ni la Sudamérica de fronteras abiertas ni su mercado interno terminaban de despegar. A sus ojos, cada uno de los gobiernos implicados está tan anclado en su Estado nacional y en su cultura, que su primer impulso es defender los intereses propios a como dé lugar. Mujica no titubeó al sostener que entre los mandatarios de la región seguía habiendo desconfianza y que cada quien estaba a la caza de oportunidades para obtener ventajas particulares.

El hombre fuerte de Montevideo se rehúsa a renunciar a la idea de Mercosur como proyecto integrador, pero otros actores de la economía regional son menos pacientes y mucho menos románticos. Un poco nerviosa por el debilitamiento de la economía brasileña, la asociación de industriales de ese país publicó hace seis semanas un documento en el que advertía sobre los riesgos de seguir perdiendo tiempo. Su lema era: mientras Brasil y el Mercosur se regodean en su aislamiento, el mundo entero se esmera en encontrar alianzas comerciales.

El Uruguay de José Mujica (foto) coquetea con la idea de unirse a la Alianza del Pacífico, sin dejar de pertenecer al Mercado Común del Sur.El Uruguay de José Mujica (foto) coquetea con la idea de unirse a la Alianza del Pacífico, sin dejar de pertenecer al Mercado Común del Sur.
“El país corre el peligro de perder más espacios en sus mercados de exportación, si no se ocupa de buscar nuevos socios comerciales alrededor del globo”, explicaban los empresarios brasileños en ese análisis. Y lo más probable es que la gestión del nuevo presidente temporal del Mercosur les dé la razón: durante los próximos seis meses será Nicolás Maduro, el controvertido mandatario de Venezuela, quien lleve el timón del bloque y apertura internacional es lo último que cabría esperar.

Mercosur bajo la presidencia de Venezuela

Maduro, el delfín del difunto Hugo Chávez, lucha en su país por sobrevivir políticamente y su turno en la presidencia de Mercosur debería contribuir a consolidar su autoridad frente a sus compatriotas. Maduro quiere convertir al Mercosur en “motor para el desarrollo y la unión de Latinoamérica, no sólo en materia de economía y comercio, sino también en lo que respecta a los movimientos sociales, el derecho fundamental a la educación, la salud y la seguridad alimentaria.

La de la seguridad alimentaria es, por cierto, un área en la que Venezuela tiene grandes deficiencias; carencias que Maduro aspira a compensar con ayuda de sus socios mercosureños. El mandatario venezolano también espera poder seducir a sus aliados con su retórica antiestadounidense y su discurso de izquierda. En este sentido, los escándalos en torno al programa de espionaje global de Estados Unidos y al desplante sufrido en Europa por el presidente boliviano, Evo Morales, tuvieron lugar oportunamente.

Sin embargo, no todos están paralizados en el Mercosur: Uruguay, miembro fundador del bloque, coquetea con la idea de unirse a la Alianza del Pacífico. El pequeño país sudamericano tiene razones de peso para ello. Los Estados que integran la Alianza del Pacífico exhiben un crecimiento económico anual del 5 por ciento, mientras que los del Mercosur no alcanzan ni siquiera la media latinoamericana del 3 por ciento.

Autor: Marc Koch, Buenos Aires (ERC)
Editor: Diego Zúñiga
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Cartes y la disyuntiva del MERCOSUR

La disyuntiva ante la que se encuentra el Presidente electo Horacio Cartes no parece ser sencilla. Es casi una ecuación diabólica, de esas que, cualquiera sea el sentido hacia el cual se la resuelva, el destino no puede ser sino el infierno.

Reunidos en Montevideo, los presidentes del Mercosur decidieron levantar la sanción al Paraguay, readmitirlo como socio “con voz y voto” y reanudar las deliberaciones. Podrá hacerlo, desde el mismo 15 de agosto en que Cartes asuma su mandato como Presidente de la República.

Las opciones que se le presentan al Paraguay no son halagüeñas, ninguna de ellas. Veamos cuales serían:

a) Aceptar la decisión tomada en Montevideo y acudir desde el 16 en adelante a las citas del órgano integrador. De hacerlo, tendrá que soportar la presencia de Venezuela, cuyo ingreso se produjo sin la aprobación del Paraguay. También significará aceptar la sanción, tomada “in absentia” asumiendo como un hecho que en el Paraguay hubo una “ruptura institucional”.

b) No aceptar el retorno, exigiendo como precondición para ello, además de una disculpa, que el caso Venezuela vuelva a fojas cero excluyéndolo del bloque y esperando lo que el nuevo Senado paraguayo decida sobre el tema.

c) Denunciar el tratado, salir del Mercosur y llevar adelante la incorporación a la A lianza Pacífico. Se nos ocurren estas tres variables, aunque lógicamente hay muchas más. Pero la verdad es que Cartes no podrá obrar como un socio despechado e irse del Mercosur, buscando así poner a salvo la dignidad nacional. Cuando el Paraguay firmó el tratado de Asunción se comprometió, como todos los demás miembros, a observar los protocolos y reglamentos que rigen la vida comunitaria.

El país se ha beneficiado con algunos fondos del Focem y tramitado ventajas y privilegios arancelarios. La complejidad de un organismo de integración exige un trato serio de cualquier variación del compromiso asumido. Se podrá decir que Argentina, Brasil y Uruguay hicieron mofa de esos mismos compromisos al sancionar ilegalmente al Paraguay.

Pero precisamente el Paraguay deberá hacer notar la diferencia: que como socio serio, trata los asuntos comunitarios dentro de la ley y los tratados, y sin poner lo político por encima de lo jurídico, como lo asumiera cínicamente el Presidente uruguayo.

Un escenario difícil para Horacio Cartes, ejecutor de la política exterior paraguaya, quien deberá reflexionar profundamente su decisión antes de tomarla.

http://www.5dias.com.py/28719-cartes-y-la-disyuntiva-del-mercosur
viernes, 12 de julio de 2013 0 comentarios

Salpicaduras de la previa a la Cumbre y asilo a Snowden

Paraguay se niega a regresar al Mercosur mientras Venezuela ejerza la presidencia

Por http://www.lanacion.com.ar/autor/martin-dinatale-11″ rel=”author,up”>Martín Dinatale | LA NACION

El Mercosur volvió a sumergirse en una nueva crisis interna y ayer dio claras muestras de que no pasa por su mejor momento: la ausencia de toda la dirigencia de Paraguay en la cumbre de presidentes que comenzó temprano en esta ciudad, sumada a la decisión irrevocable de darle a Venezuela la presidencia pro témpore del bloque, en contra de las aspiraciones que tenía Asunción, dejó en una posición frágil a todos los países miembro de este conglomerado económico y político del Cono Sur.

Ayer, fuera del antiguo Edificio del Mercosur que está frente a la costa del Río de la Plata llovía intensamente. Pero dentro se percibía otro tipo de tormenta. Sólo que los nubarrones del Mercosur no lograban despejarse con el correr de las horas. Durante toda la tarde, los cancilleres de la Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela se concentraron en largos debates para darle una “solución equilibrada”, como repitieron varios diplomáticos, y evitar una ruptura del bloque. La idea es lograr una reincorporación “saludable” de Paraguay, que desde el año pasado quedó suspendido del Mercosur tras la destitución de Fernando Lugo y su reemplazo por su vice, Federico Franco. Ahora, con la elección como nuevo presidente de Horacio Cartes, quien asumirá el 15 de agosto, el país puede regresar al bloque.

Pero el retorno de Paraguay al Mercosur no será sencillo por varios motivos: el actual presidente interino y su sucesor rechazaron la idea de que Venezuela tenga la presidencia pro témpore del bloque, reclaman para ellos esa titularidad por seis meses que tendrían que haber asumido en junio pasado y, además, están dispuestos a no volver al Mercosur mientras Caracas esté al frente del bloque. Como contrapartida, los presidentes José Mujica, Cristina Kirchner y Dilma Rousseff están dispuestos a entregarle hoy aquí a su par venezolano Nicolás Maduro la presidencia pro témpore del bloque y descartar los planteos paraguayos.

Ayer hubo intensas llamadas telefónicas a Cartes para tratar de ablandar su rígida postura. Es que no había en la cumbre del Mercosur ni una sola presencia de Paraguay. Ni siquiera sus referentes legislativos del Parlasur, que ya estaban en condiciones de asumir. El canciller uruguayo, Luis Almagro, expresó que “todo se va a solucionar del mejor modo”, y su par de Venezuela, Elías Jaua, ratificó que la presidencia venezolana del Mercosur le dará “impulso” al “Mercosur social”. Pero nada de esto mejoró los ánimos guaraníes.

Por el contrario, fuentes diplomáticas allegadas a Cartes expresaron a LA NACION que “el problema no es con Venezuela, sino con el Mercosur”, y ratificaron que el 15 de agosto, cuando asuma el nuevo presidente en Asunción, dirá abiertamente que no regresará al Mercosur sino hasta fines de año, cuando Venezuela termine su mandato. Cartes debe afrontar un delicado conflicto que no es menor: deberá convencer al Parlamento de su país que avale la incorporación de Venezuela al bloque como ya lo hicieron el resto de los países. El presidente electo de Paraguay esperaba un gesto del Mercosur para sortear este problema.

Por este motivo y en pos de darle una ayuda o evitar una nueva crisis en el texto final de la cumbre de presidentes podría incorporarse un artículo especial para salvaguardar la integridad regional. Ayer se analizaba la posibilidad de acordar por única vez un artículo que rompa con el orden alfabético en la entrega de mandatos y en lugar de que la Argentina asuma en diciembre próximo, como está previsto, lo haga Paraguay.

Todos estos conflictos mostraron un Mercosur frágil y con problemas entre varios países sin resolver como telón de fondo. Brasil y la Argentina no logran cerrar acuerdos comerciales. Hay problemas no resueltos con Uruguay y normativas incumplidas de Venezuela. Todo ello en fuerte contraste con el eje del Pacífico, conformado por Perú, Colombia y Chile, que avanzan en acuerdos acelerados con Asia y Estados Unidos.

DISCULPA A EVO Y ACUERDO POR UN ASILO A SNOWDEN

MONTEVIDEO (De un enviado especial).- Para contrarrestar tanta tormenta política por los conflictos con Paraguay, los presidentes del Mercosur se mostrarán hoy unidos en un tema que los acerca ideológicamente: emitirán una resolución en contra del espionaje de Estados Unidos en la región, defenderán al presidente de Bolivia, Evo Morales, y unificarán una postura para el caso de admitir el asilo al ex agente de la CIA Edward Snowden, que denunció a Washington.

Quizás el plato fuerte de la jornada se lo lleve Evo Morales, ya que en Montevideo todos los países del Mercosur le exigirán a la Unión Europea un pedido público de disculpas de Francia, España, Italia y Portugal por impedir que el avión presidencial de Bolivia sobrevolara su espacio aéreo y haya ocasionado la retención por más de 14 horas de Morales en Viena.

Otro tramo de interés mundial de la cumbre será la cláusula que prevén acordar para que haya una postura común a la hora de aceptarle el asilo a Snowden en alguno de los países de la región. De hecho, el “topo” de la CIA ya le pidió asilo a Venezuela.
lunes, 8 de julio de 2013 0 comentarios

El reactor Carem y sus efectos en Paraguay

nforme técnico de Paraguay ratifica peligro de planta nuclear argentina

Un informe técnico del Ministerio de Salud refiere que Paraguay sería uno de los más afectados en caso de accidente del reactor argentino, consignó un reporte del portal IP.

Este informe es un pedido de Relaciones Exteriores, de tal manera a investigar sobre las implicancias para la salud humana y ambiental que tendría la instalación de reactor nuclear. Según el documento referente al Reactor Argentino Carem, previsto instalarse en la ciudad de Formosa, los lugares potencialmente más afectados serían, Paraguay y las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos. Este estudio fue presentado por Mirtha Gamarra, de la Dirección de Protección Contra las Radiaciones de Uso y Aplicación en Medicina.

De acuerdo con un estudio de impacto realizado por Raúl A. Montenegro, biólogo y presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente, se afirma que Paraguay sería uno de los lugares más afectados por estar situado frente a Formosa y aguas debajo de cualquier localización que se decida. En caso de accidente se podría afectar la provisión de agua y los contaminantes se extenderían a 500 kilómetros o más, refiere el informe.

El reactor Carem (Central Argentina de Elementos Modulares) es un proyecto de central nuclear de baja potencia (25 MW eléctricos) concebida con un diseño de última generación. Utiliza combustible nuclear de óxido de uranio, muy similar al que usan los reactores de las centrales de Atucha y Embalse, agregó el reporte de IP.
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Duele, había sido

Finalmente, cualquier caldito es alimento. La solidaridad del Gobierno paraguayo fue muy apreciada por el funcionario que Bolivia dejó como encargado de su Embajada en Paraguay, porque si bien el Senado fue el único órgano del Estado que tuvo una postura oficial, tanto el presidente Franco como la Cancillería se pronunciaron públicamente sobre lo ocurrido con Evo Morales solidarizándose con él y con el pueblo boliviano.

Bolivia y, por ende, sus socios bolivarianos del Mercosur y de Unasur sintieron en carne propia lo que es el abuso de poder. Algunos gobiernos europeos actuaron con el mismo procedimiento patotero con que aquellos lo hicieron con Paraguay el año pasado por una razón similar: supusieron que Evo Morales fue a Rusia a rescatar al disidente norteamericano, excontratado de la CIA, Edward Snowden, y que este se encontraría en el avión del Presidente boliviano. La patota europea les negó sobrevuelo del avión en sus territorios, inclusive la escala técnica tal como estaba programada.


En lo que respecta a nuestro país, la patota bolivariana –por su parte– se creyó con todo el derecho del mundo a llegar de golpe en un avión, y entre todos presionar por todos los medios para tratar de frenar un procedimiento interno del país, establecido claramente en la Constitución Nacional como una atribución exclusiva del Congreso paraguayo, a cuyos miembros la Carta Magna prohíbe recibir mandatos imperativos.

Ellos supusieron que en Paraguay se estaba llevando a cabo un golpe de Estado y se creían con atribuciones legítimas de intervenir, sin que nadie se los pidiera. Estaba de por medio, antes que la institucionalidad democrática, la cabeza de un amigo bolivariano: Fernando Lugo.

Razones existían para suponer que en Paraguay se estaba gestando un golpe de Estado. Un país con una larga historia de inestabilidad política, de asonadas cuarteleras y de intentos de interrumpir el proceso democrático, ¿quién no creería que fuera posible un golpe más?
Razones existían también para suponer que el exhombre de la CIA, buscado afanosamente por filtrar informaciones clasificadas, pueda ser socorrido por alguien que goza de inmunidad para poder trasladarse sin revisión alguna desde Rusia a Bolivia o a cualquier otro país del territorio bolivariano. Un enemigo de la nomenclatura estadounidense se convierte automáticamente en el mejor amigo de un bolivariano. Y si cuenta con información clasificada del país del norte, mejor aún, se convierte en un amigo privilegiado.

Aunque, finalmente, el propio Fernando Lugo declaró públicamente, sin presión de ningún poder fáctico y menos de las Fuerzas Armadas o de la Policía, que acataba la decisión del Congreso de destituirlo en juicio político; y aunque el destituido presidente se postuló después, hizo campaña y ganó un lugar en el Senado, los patoteros impusieron su criterio de que aquí hubo golpe de Estado. Insistieron tanto en eso, desde afuera, y repitieron tanto aquí adentro todos aquellos que perdieron el chupete de la burocracia, que el eslogan “golpistas, les cantaremos las cuarenta” no logró cosechar ni siquiera el 10% de los votos en las elecciones generales, y en el primer aniversario del “golpe” casi llenaron un salón.

Hoy los patoteros sienten en carne propia lo que es un abuso de poder. Duele, había sido. Y para colmo no pueden darse el lujo de rechazar una muestra de solidaridad, como la que ha expresado el Senado y, extraoficialmente, otras autoridades nacionales que fueron sus víctimas ayer.

A propósito, mi solidaridad con el pueblo boliviano, cuya representatividad fue irrespetada y puesta en entredicho, y con Evo Morales, inclusive si pudo rescatar a Snowden, porque según sus denuncias, tampoco es correcto y legítimo lo que las autoridades norteamericanas hacen contra el derecho y las garantías ciudadanas.

Por Edwin Brítez

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/duele-habia-sido-592726.html
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Volver al MERCOSUR con dignidad


POR HUGO OLÁZAR

Lo dijo a Clarín el mandatario electo Horacio Cartes. Su país fue suspendido tras la destitución de Lugo. El viernes, el organismo se reúne en Uruguay y se propone nombrar a Venezuela en ese puesto.

El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, pideun único gesto de Argentina, Brasil y Uruguay para que su gobierno, que asumirá el 15 de agosto, retorne al Mercosur: que se le entregue el próximo 12 de julio la presidencia pro–tempore de este semestre. “Requiere de un solo requisito, que se respete la dignidad del Paraguay, del estado de derecho y del propio Mercosur”, afirmó el jefe de Estado electo en una entrevista exclusiva en Asunción con Clarín.

Si asume Venezuela, como se anuncia, “de nada servirá todo lo conversado”, sostuvo el mandatario.

Cartes considera que Caracas no puede hacerse cargo de la próxima presidencia del bloque regional luego de que Paraguay no estuviera presente en el cuarteto para votar el ingreso de Caracas al grupo. Paraguay fue sancionado en el Mercosur cuando el presidente Fernando Lugo fue destituido el 22 de junio de 2012 en un polémico proceso en el Parlamento, en donde los partidos dominantes impusieron su mayoría y le impidieron una defensa ajustada a derecho.

Cartes, un rico empresario tabacalero, se declaró agradecido a la Argentina por acoger a miles de sus compatriotas que migraron por razones de trabajo. Y, tras recordar que la presidente Cristina Kirchner fue la primera en llamarlo por su triunfo electoral el 21 de abril último, dijo que con la Argentina le gustaría arreglar las diferencias por Yaciretá.

En un momento del diálogo, Cartes remarcó que –aunque lo inviten para la cumbre del 12 de julio en Montevideo– no asistirá. “Paraguay está sancionado en el Mercosur. Ir a una cumbre antes sería crear más turbulencia y más polvareda de la que ya se creó”.

-¿Pero Paraguay vuelve al Mercosur?¿En qué condiciones?


- Ya he dicho varias veces. No hay secretos. Particularmente soy muy agradecido a la Argentina. Mucha gente que habla desconoce que tenemos un millón y medio de compatriotas que viven y trabajan en la Argentina, por no encontrar sustento en el Paraguay…

-Y con respecto al Mercosur…


-Nosotros nunca usamos tonos bruscos como a veces mencionan por ahí. Prometí en campaña y me mantengo en lo mismo, en hacer todo el esfuerzo para la vuelta del Paraguay al Mercosur, y eso requiere de un solo requisito: que se respete la dignidad del Paraguay, del estado de derecho y del propio Mercosur…

-¿Qué significa respetar la dignidad del Paraguay? ¿Qué pide?


-No pedimos nada fuera de lugar, apenas gestos de buena predisposición…


-Usted dijo que quiere la presidencia pro-tempore del Mercosur…


-No es querer por querer. Lo que nosotros creemos es que se dificulta enormemente si Venezuela asume esa presidencia.


-Sin que Paraguay haya aprobado su ingreso al bloque…


- Claro. Entonces, eso no está en nuestras manos. Nosotros hicimos un gesto de buena predisposición. He conversado personalmente con los encargados de las embajadas de Brasil, de Argentina de Uruguay. Hay que recordar que ellos no tienen embajadores en Asunción desde hace un año. Nos acercamos a la presidencia pro tempore en manos de Uruguay, intercambiamos ideas. Pusimos como una opción la postergación de esa reunión que estaba programada para el 28 de junio. Vi que la pasaron para el 12 de julio (en Montevideo). Allí van a decidir la reincorporación del Paraguay en forma plena. Y como un gesto pedimos la presidencia pro tempore. Si hubiera alguna alternativa distinta que no se nos haya ocurrido, también estamos dispuestos a escuchar propuestas. Pero el pedido que no podemos soslayar es que nosotros queremos que al Paraguay se le respete su institucionalidad.

-¿Y Venezuela?



- No tenemos nada contra Venezuela. Hay que recordar acá, que después del 22 de junio del año pasado (cuando fue destituido Lugo), el Congreso votó por el no ingreso de Venezuela. Nosotros nos comprometemos a buscar que se revise esa parte legislativa, que es la parte legal…, pero está también esa parte que queremos que se respete, nuestra institucionalidad.

-¿Sus enviados contactaron con los gobiernos de Argentina, de Brasil, de Uruguay?



- No, la verdad es que de común acuerdo las conversaciones se centraron con Uruguay, que tiene ahora la presidencia pro–tempore. Sabemos que lo que venimos hablando se retransmite a Argentina y Brasil. Hoy podemos decir que estamos esperando saber qué nos responden.

-Concretamente, ¿usted pide que en la cumbre del 12 de julio se reincorpore oficialmente a Paraguay y que se le dé la presidencia pro tempore?



- En forma plena, y que no asuma Venezuela esa presidencia porque, de ser así, de nada servirá todo lo conversado y toda la predisposición que tuvimos…

-Usted también plantea un cuarto intermedio entre el 12 de julio hasta que asuma el 15 de agosto…



-Así es. Conversar. Lo que nunca podemos perder es el diálogo.

-¿Existe predisposición en los presidentes del Mercosur? ¿Hay mucha, poca, no la hay, no les interesa? ¿Cómo lo ve?



- Desde el momento en que hay movimiento, viajes, encuentros, gente que viene y que va, el interés de los encargados de negocios que llaman por aclarar cosas, por cosas que les atribuyeron que dijeron y que ellos dicen que no dijeron… Eso quiere decir que hay un clima que predispone. Yo no tengo duda de que lo mejor para todos es que el bloque esté restablecido, que el bloque esté unido y lo que acá estamos buscando es solamente el procedimiento.

-¿Es cierto que usted se reunió con el canciller Timmerman durante su escala en Buenos Aires cuando regresó de su gira por Europa?



- No es cierto. Ni tengo su teléfono ni lo conozco al señor Timmerman.

- Con la Argentina, si esto se restablece, ¿cuáles son sus prioridades?



-Nadie puede desconocer que el Paraguay respira por su río, el que nos lleva al Río de la Plata. El 80% del intercambio, de la importación y exportación, se hace por el río que compartimos. A nosotros nos sobran razones para esforzarnos en tener buenas relaciones con la Argentina.

- ¿Estar fuera del Mercosur afectó al Paraguay, afectará en el futuro si Paraguay no integra más el bloque regional?



- Hay que entender que la sanción fue política, no fue económica. La situación no ha variado hasta ahora. Es bueno mirar un poco el grado de nuestras exportaciones al Mercosur. Es un porcentaje muy importante. De nuestra población económicamente activa de 3.500.000 personas, el 29% tiene una relación directa con el Mercosur, así que ése es otro sobrado motivo para concluir que lo mínimo que podemos hacer desde el gobierno es el esfuerzo por restablecer las relaciones.

-¿Y con la Argentina, se ha producido algún cambio?



- Mire, el gas que usamos en nuestras casas viene de Argentina. El cambio de la moneda a veces favorece a los argentinos y otras, a los paraguayos pero la relación bilateral se ha mantenido inalterable.

-¿Se puede decir que la ruptura fue una declamación nada más?



- La sanción fue política. Ellos no han aceptado al gobierno de Federico Franco. Lo han dicho con todas las letras. Cuando se confirmó el triunfo de mi partido en las elecciones del 21 de abril, la primera llamada que recibí fue de la presidenta Cristina Fernández.

-¿De qué hablaron?


- Me felicitó y me alentó. Entendí que iba a estar el 15 de agosto en Asunción. Recibí después algún otro mensaje, siempre de aliento y de predisposición.

-¿Cuáles son sus prioridades con la Argentina?



- Con las relaciones restablecidas me encantaría arreglar el tema Yacyretá, ponerle las tres turbinas, maquinar Aña Cuá, construir Corpus. El tiempo pasa, como dice la canción. El agua pasa y no lo aprovechamos. Es agua de turista. Pasa y no genera nada. Creo que si tenemos la virtud de entendernos y de poner a nuestros países como prioridad podríamos estar sacando muchas más ventajas para beneficiar a nuestros pueblos. A eso vamos a llegar con mucho diálogo y buenas relaciones.
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Sector privado y política exterior


La expo de Mariano Roque Alonso se presenta en esta edición en un marco de singular optimismo. En primer lugar, nuestro país acaba de superar una etapa de crisis política en forma ejemplar, recurriendo al voto de la ciudadanía que en las elecciones del 21 de abril volvió a dotar de indudable legitimidad a las instituciones y autoridades. En segundo término, los pronósticos de los organismos tanto públicos como privados acerca del futuro de la economía paraguaya son sumamente favorables. Se estima que nuestro país crecerá por encima del promedio de la región al menos por los próximos tres años, lo que constituye un excelente aliciente para multiplicar las inversiones.

Finalmente, la instalación del nuevo gobierno es para el empresariado una valiosa oportunidad de construir una alianza sólida y con sentido estratégico con el sector público, ya que el titular del Poder Ejecutivo es un hombre salido del mundo de los negocios, conocedor de las necesidades y potencialidades de nuestra economía y que aparece como un interlocutor apropiado para inversionistas y emprendedores. En este contexto positivo, tan solo un elemento es el que quizás se muestra como una nube en el horizonte, como una sombra de incertidumbre: la política exterior paraguaya. Todavía hoy no está claro el panorama en relación a la permanencia de nuestro país en el Mercosur y, simultáneamente, surgen ya nuevas perspectivas con el acercamiento a la Alianza del Pacífico, bloque conformado por algunas de las economías más pujantes del continente, México, Colombia, Chile y Perú.

Los socios del Mercosur ya han adoptado medidas aduaneras sin la participación de Paraguay, como la elevación del arancel externo común para más de 200 productos. La intención es que nuestro país acate sin más estas modificaciones arancelarias.

Es de esperar que desde el sector privado se expresen posiciones fundamentadas y firmes en torno al rumbo que debe seguir nuestra República en este trascendental asunto. Paraguay se encuentra ante una encrucijada y es de enorme importancia que todos los actores económicos y políticos intervengan en el debate sobre la orientación que debe imprimirse a la política exterior. Durante años nuestro país sostuvo en esta materia una actitud tibia, vacilante y mediocre. Las acciones y medidas desarrolladas en el plano de las relaciones internacionales nunca respondieron a un plan estratégico, a una visión a largo plazo que pusiera los intereses nacionales como guía y prioridad. En todos los temas de discusión en instancias multinacionales, Paraguay escogió seguir a las naciones más poderosas de la región, sin atreverse a contradecir siquiera las posiciones de éstas o a plantear sus propios criterios.

Con la excusa de apostar a la integración regional, la voz paraguaya se diluyó en el discurso de brasileños y argentinos en cuanta polémica, controversia o negociación surgiera. En la actualidad está en el centro del debate nacional si Paraguay seguirá cumpliendo este triste papel o tomará en sus manos su propia política exterior. Si el Mercosur tiene algún futuro es solamente con la fórmula de algún tipo de refundación o relanzamiento. La integración económica es conveniente para todos los países de la región, pero sobre bases completamente distintas que garanticen efectivamente el funcionamiento democrático del bloque, con igualdad de condiciones para todos los socios. Además, permanezca o no en el Mercosur, Paraguay debe abrirse a nuevos mercados, aliados y fuentes de inversión. El sector privado, que celebra el buen momento en la expo de Mariano Roque Alonso, está llamado a hacer un aporte crucial en este camino.

http://www.lanacion.com.py/articulo/133139-sector-privado-y-politica-exterior.html
viernes, 5 de julio de 2013 0 comentarios

¿Otra agresión a Paraguay?

Un nuevo riesgo de grandes proporciones proveniente de la Argentina comienza a asomarse en el horizonte del Paraguay. El Gobierno de ese país se apresta a desarrollar un proyecto de construcción de una planta nuclear para generación de electricidad en la vecina provincia de Formosa. Llama la atención que ese gobierno no haya consultado con el paraguayo acerca de semejante proyecto, por cuanto las disposiciones de todos los tratados internacionales sobre la materia contienen la obligación de realizar consultas entre los Estados que pudieran verse afectados en su seguridad, por instalaciones que empleen material radiactivo en cantidad suficiente para crear riesgos globales o regionales. El Gobierno paraguayo tiene ante sí otro conflicto en ciernes. Va siendo hora de que nuestra voz se escuche más fuerte en esta región.

Una nueva amenaza de grandes proporciones, proveniente de la Argentina, se asoma en el horizonte del Paraguay. El Gobierno del país vecino se apresta a desarrollar el proyecto de construcción de una planta generadora de energía eléctrica a partir de combustión nuclear en la vecina provincia de Formosa.

La información se filtró de fuentes oficiosas, porque, al parecer, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la mantiene en confidencialidad, debido, seguramente, a que es un tema conflictivo en el mundo entero, y particularmente en su país, donde ningún argentino acepta de buen grado la instalación de usinas de alto riesgo.

Llama la atención, no obstante, que ese Gobierno no haya consultado semejante proyecto con el paraguayo, por cuanto en todos los tratados internacionales sobre este tipo de cuestiones figura la obligación de consultar a las partes, o sea, a los Estados cuya seguridad pudiera verse afectada por instalaciones que empleen material radiactivo en cantidad suficiente para suponer riesgos globales o regionales.

La Argentina es signataria de la Convención sobre Seguridad Nuclear de Viena, de 1994, uno de cuyos artículos prescribe literalmente: “Consultar a las Partes Contratantes que se hallen en las cercanías de una instalación nuclear proyectada, siempre que sea probable que resulten afectadas por dicha instalación y, previa petición, proporcionar la información necesaria a esas Partes Contratantes, a fin de que puedan evaluar y formarse su propio juicio sobre las probables consecuencias de la instalación nuclear para la seguridad en su propio territorio”. Obviamente, el Gobierno argentino ignoró esta disposición, ya que, mientras trata desconsideradamente al Paraguay, sus funcionarios anuncian el proyecto en otro país, en este caso, en Rusia.

El acuerdo de marras, que contiene muchas otras obligaciones y cargas para los países que pretendan ejecutar proyectos de aprovechamiento de energía nuclear, fue aprobado en la Argentina por Ley Nº 24776 del año 1995. Además, este país aprobó otros tratados sobre la materia, como la Convención Conjunta sobre Seguridad en la Gestión del Combustible Gastado y sobre Seguridad en la Gestión de Desechos Radiactivos (Viena, 1997, ratificada por Ley Nº 25022/98). Y el Protocolo de Enmienda de la Convención de Viena sobre Responsabilidad Civil por Daños Nucleares y la Convención sobre Indemnización Suplementaria por Daños Nucleares (Viena, 1997, ratificada por Ley Nº 25279/00).

Además, tanto Argentina como Paraguay participan de una organización internacional denominada ARCAL (Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y Tecnología Nucleares en América Latina), cuya finalidad está expuesta en su documento fundacional, que dice: “El Programa que se basa principalmente en la cooperación horizontal, técnica y económica con el fin de promover el uso de las diversas técnicas nucleares y sus aplicaciones con fines pacíficos”.

Se mire, pues, este asunto por donde se mire, no cabe justificar que el Gobierno argentino emprenda un proyecto de tan alto riesgo para nuestro país sin siquiera haber abierto una instancia de consulta.

Menos aun considerando que ya fue rechazado en provincias como Córdoba y Mendoza, donde inicialmente se pensó instalar la usina. Aunque el gobernador de la provincia de Formosa haya aceptado –vaya a saberse a cambio de qué ventajas o promesas– que se ejecute en el territorio de su jurisdicción, lo cierto es que no pudo haberlo hecho sin cumplir todos los pasos previos que exigen las normas internacionales, las de su país y las del sentido común, que indican que las decisiones que afectan a la seguridad pública regional no pueden ser tomadas así como así, alegremente, por dos o tres políticos sentados en una oficina.

¿Qué sucedería si Paraguay hubiera iniciado una obra similar, o anunciado su realización, en las inmediaciones de la frontera argentina? Para responder hipotéticamente a esta pregunta bastaría con recordar lo que hizo el régimen de Néstor Kirchner con el Uruguay, en ocasión de discutir la instalación, en este último país, de una planta papelera que los argentinos consideraban ambientalmente peligroso para el suyo. ¡Compárense los riesgos de una planta papelera con los de una usina nuclear!

Regímenes prepotentes como el argentino y el brasileño se permiten con nosotros libertades que jamás nos tolerarían sin tomar represalias, causándonos daños calculados, para hacernos retroceder o simplemente aplastarnos. Lo han hecho centenares de veces en el pasado, lo hacen en el presente, y lo continuarán haciendo cada vez que nuestro país agache la cabeza mansamente ante sus imposiciones.

En este caso, debemos exigir con determinación y energía al Gobierno argentino el cumplimiento de las disposiciones legales que nos protegen contra eventuales actividades peligrosas en las inmediaciones de nuestro territorio. Existe una instancia supranacional, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de la que ambos países formamos parte y a la que habría que recurrir sin más demora, a fin de cautelar nuestros derechos frente a los proyectos confidenciales de los gobiernos, nacional y provincial, del país vecino.

Nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores tiene ante sí otro conflicto en ciernes, de modo que ha de ponerse a trabajar en este asunto con la premura que exige el caso. Va siendo hora de que nuestra voz se escuche más alto en esta región.
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¿Trampa para bobos?

Como Indiana Jones vino el profesor Sachs en busca de la verdad sobre el Tratado de Itaipú. Mi primer esfuerzo por ayudarle fue muy breve, y es por ello que me veo en la necesidad de pedir permiso al lector para desarrollar la idea.

Los países firmantes de un Tratado, como lo es el de Itaipú, lo hacen con un fin, un objeto, un propósito. Las normas de la Convención de Viena sancionan con la nulidad los casos en que las partes alteran de mala fe el objeto o propósito del Tratado para convertirlo en algo diferente y, en particular, si el desvío persigue el propósito de beneficiar a una parte en perjuicio de la otra.

Por regla general, las alteraciones o desvíos de la finalidad del Tratado son incluidas mediante astucia en el mismo cuerpo del documento o en otros, como por ejemplo en nuestro caso la cláusula IVI, del Anexo C, según la cual “el ingreso anual consecuente de los contratos de prestación de los servicios de electricidad deberá ser igual al costo del servicio establecido en este Anexo”.

Interpretada esta cláusula en concordancia con el Art. XIX del Tratado descubrimos por qué Itaipú no puede producir ganancias o utilidades, sino para cubrir el tope de los costos. La cláusula XIX dispone : “La jurisdicción competente para la Itaipú con relación a las personas físicas o jurídicas domiciliadas o con sede en el Paraguay o en el Brasil será, respectivamente, la de Asunción y la de Brasilia. A TAL EFECTO CADA PARTE CONTRATANTE APLICARÁ SU PROPIA LEGISLACIÓN, TENIENDO EN CUENTA LAS DISPOSICIONES DEL PRESENTE TRATADO Y DE SUS ANEXOS”.

Mediante el juego de ambas normas, Brasil logra, como un efecto lógico, que Paraguay no pueda participar de las ganancias que Brasil logra sobre la diferencia entre el valor de las ventas de Itaipú a Eletrobrás y las que posteriormente obtiene Eletrobrás en territorio brasileño al venderlas a terceros o a consumidores domiciliados en el Brasil.

Estos negocios abarcan todo el valor de lo que Itaipú vende en Brasil, que comparativamente con lo que Paraguay logra a través de ANDE es una relación de nueve a uno, por lo menos, atento a la magnitud del mercado brasileño comparado con el paraguayo.

Así, la idea de una sociedad que pudiera haber permitido cumplir con el propósito inicial de dividir la energía en partes iguales se desvanece como una pompa de jabón, con el agravante de que el remanente en Itaipú adolece de la insuficiencia que señala el informe del Profesor Sachs, lo que sumado a los bajos precios hacen posible que la deuda no se pueda pagar y crezca exponencialmente.

En mi portal o blog registrado como http://www.gustavodegasperi.com he reproducido los artículos publicados en ABC Color en los que intenté explicar las diferentes brechas o fisuras por donde se fugan los derechos del Paraguay, como el agua de un arroyo que mediante presión al acumularse abre un agujero por el que se escapa y aparece después del muro construido para retenerla o represarla. La ciencia del derecho reserva sanciones indemnizatorias para aquellos que abusan del derecho, se enriquecen injustamente, o expolian a sus socios mediante el cambio de las circunstancias de un contrato que se llama imprevisión.

Tal es el mecanismo mediante el cual el Tratado de Itaipú, en su estructura jurídica, en su texto mismo, desvía el objeto o propósito del Tratado, al incurrir en la nulidad prevista en el Art. 71 de la Convención de Viena, según el cual : “Es nulo todo tratado que en el momento de su celebración esté en oposición con una norma imperativa de derecho internacional general.

Una norma imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por la comunidad de los Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario y que solo puede ser modificado por un acuerdo ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo carácter (DE IMPERATIVA)”.

¿Cuál es la norma a la que se opone la disimulada trampa para bobos? Es el mismo Art. 31 de la Convención que prohíbe la desviación de la finalidad del Tratado, el que, como vimos, es la división de la energía eléctrica y el derecho a utilizarla (materialmente considerada, como tal, no meramente su valor representativo) en partes iguales.

La insuficiencia financiera, similar a la respiratoria o al enfisema pulmonar, es el misterio de Itaipú mediante el cual Brasil seguirá siendo acreedor del Paraguay después del año 2023 y prolongará su injusta hegemonía, salvo que el Paraguay se levante para llevar el caso a La Haya, a la Corte Internacional de Justicia.

Me perdonará el profesor Sahchs por no comulgar con su idea de un Brasil receptivo a la negociación diplomática. Los paraguayos hemos visto en televisión a los brasileños de su Parlamento discutir el tema. ¡Pobre Paraguay si dependemos de su buena voluntad!

Soy consciente de que aún después de todas las antecedentes explicaciones nos faltan los números relativos al inmenso volumen de la energía paraguaya vendida en Brasil, Argentina y Uruguay.

Espero que después de la visita de Indiana Jones, los paraguayos comprendamos la magnitud de la fuga de recursos, y la magnitud de la burla que nuestros compatriotas insisten en seguir tolerando para no incomodar a los brasileros como Lula Da Silva, Fernando Lugo Méndez, Marco Aurelio García y muchos otros, inclusive paraguayos, de cuyos nombres prefiero no acordarme.

(*) Abogado

Por Gustavo de Gásperi

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/una-disimulada-trampa-para-bobos-592080.html
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La Unión Europea y Mercosur

España y Portugal se beneficiaron con la integración europea. Los países más ricos (en especial Alemania, el gran pagador) decidieron ayudar a los más pobres y les dieron muchos millones para mejorar sus rutas e infraestructura en general. Así se pretendía que toda la Europa unida fuese un territorio desarrollado, para beneficio de los países asociados. No fue generosidad, sino interés bien entendido.

Ese proyecto original se ve frustrado por la crisis económica que afecta a varios países de la Unión Europea. Según Paul Krugman, ganador del Nobel de Economía, se debe a que las economías más débiles no pueden tener la moneda fuerte de Alemania. Lo señalo de paso, porque no quiero meterme en cuestiones monetarias.

A pesar de las dificultades, incluyendo la mezquindad de ciertas entidades financieras, la integración hace imposible una tercera Guerra Mundial, gracias al acercamiento entre los dos eternos rivales, Alemania y Francia. Conviene señalar que, en 1961, quince años después de la Segunda Guerra Mundial, el general De Gaulle viajó a Alemania, para dar por superado el pasado y pensar en el futuro. (Él había peleado en las dos contiendas mundiales). Los ciudadanos de la UE han recibido grandes beneficios, incluyendo la superación del chauvinismo que impulsó al fascismo y a otros movimientos extremos.

En la formación del Mercosur no dejó de pesar el ejemplo europeo. El proyecto inicial fue crear una zona de libre comercio, teniéndose en mira una mayor integración (la UE tuvo como antecedente a la Comunidad Económica Europea). El proyecto contempla la superación de las asimetrías o diferencias nacionales, para formar un bloque capaz de negociar con los demás bloques internacionales, como la UE, el TLCAN (USA, Canadá, México), e incluso China, que en sí misma es un bloque. Esto es necesario en un mundo globalizado, en el que hasta las mayores potencias dependen del intercambio económico. No se ha logrado, pero tampoco hay razones para juzgarlo imposible.

Aunque ciertas cuestiones políticas dificulten una integración ventajosa para todos, no se trata solo de la política, sino también de los factores culturales. No me refiero al grado de cultura general de las personas, sino de sus actitudes; actitudes en gran medida inducidas por la manipulación. Para dar un ejemplo: con fundamento, Jeffrey Sachs propuso auditar Itaipú. La reacción predominante fue la crítica contra Sachs, o la repetición de las quejas contra la Triple Alianza. Muy conveniente para los comprometidos con la corrupción de Itaipú, inconveniente para los ciudadanos comunes, que necesitan conocer el manejo de los bienes públicos.
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Teoría de los hechos consumados

En el Derecho Internacional Público, la doctrina que indica la obligación de los Estados de abstenerse, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otro Estado, se encuentra amparada en el derecho de auto determinación de los pueblos. El Congreso paraguayo llevó a cabo constitucionalmente el juicio político (21 de junio 2012) al entonces presidente Lugo que culminó con su separación del cargo.

Los gobiernos del Brasil, Argentina y Uruguay, sin embargo, no lo entendieron de ese modo. Haciendo alarde de sus propias interpretaciones de nuestra Constitución Nacional, violaron aquella sana doctrina de la autodeterminación, aprobando la suspensión de Paraguay del Mercosur, con el consiguiente ingreso de Venezuela al bloque, sin el acuerdo de uno de los Estados, tal como dicta el Tratado de Asunción (1991).

Transcurrido un año, persiste la idea de seguir violando el derecho internacional. Se ha elaborado una teoría, la de los hechos consumados. Se pretende así que el Paraguay acepte el ingreso de Venezuela. Se equivocan. Hay una realidad que no puede ser desconocida. La historia del Paraguay es un bastión inexpugnable que impide hacer valer aquella infame teoría.

El Paraguay nace libre e independiente en 1811. Su deseo de auto gobernarse ya se manifiesta en la nota del 20 de julio de 1811 a la Junta de Buenos Aires. Luego enfrentó la más tremenda guerra internacional que se conozca en esta parte del mundo, con el aditamento del ignominioso Tratado Secreto de la Triple Alianza (1865) que desmembró nuestro territorio y elevó a la categoría de genocidio lo ocurrido en aquella guerra.

Los orígenes del Paraguay guardan relación con la causa de la libertad. La misma no solo se encuentra en los albores de nuestra independencia, ni se limita a las gloriosas batallas de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), y tampoco a la victoriosa Guerra del Chaco (1932-1935). Va más allá en el tiempo. No debemos olvidar que el Paraguay había sido escenario de la Revolución Comunera , cuyo ideario caló muy profundamente en el alma de nuestro pueblo, desde aquellos lejanos años del siglo XVIII.

La epopeya comunera deben saber los que ahora pretenden presionarnos con su teoría de los hechos consumados, se convirtió en esta parte del mundo en una de las primeras movilizaciones colectivas en todo el continente, contra el absolutismo español. Y si bien los trágicos resultados de aquella Revolución terminaron, entre otras cosas, en la persecución de las embarcaciones paraguayas y el agobio a los comerciantes con altos impuestos en el Puerto Preciso de Santa Fe (1662 y restablecido en 1726), no es menos cierto que, pese a todo ello, la nación paraguaya iba forjando una identidad propia.

En su obra “El Paraguay colonial y las Provincias Meridionales”, Fulgencio R. Moreno dice: “Para valorar la enormidad de este monstruoso impuesto a una Provincia lejana y pobre, en beneficio de otras más favorecidas, conviene fijarse no solo en el porcentaje de los derechos aduaneros, sino en el itinerario inflexible, establecido para nuestra corriente comercial. Los negociantes que llevan sus productos del Paraguay para Buenos Aires no podían seguir por el río hasta su destino; era obligación ineludible hacer también un viaje por tierra, desembarcando en Santa Fe, de donde partían las caravanas de comerciantes conduciendo en carretas los frutos del Paraguay”.

Esta es la identidad con nuestra historia. La teoría de los hechos consumados solo puede significar la aceptación del uso de la arbitrariedad por encima del derecho, como efectivamente lo sintetizó uno de los presidentes de la región.

En el presente, los gobiernos que impusieron la suspensión del Paraguay y pretenden a toda costa el ingreso de Venezuela, están distanciados de sus pueblos. Ahí está el kirchnerismo, por el lado argentino, y el Partido de los Trabajadores (PT) por el lado brasileño; ambos con graves cuestionamientos de corrupción en sus respectivas administraciones. Pero aun así pretenden darnos cátedras de democracia. Apoyan alevosamente al régimen bolivariano de inspiración socialista en Venezuela, sabiendo del sufrimiento del pueblo de este país.

Para ellos en Venezuela hay democracia. Y por tanto, no solo debe ser miembro del Mercosur pese a que el Tratado exige la aceptación por unanimidad de los Estados partes, sino también tienen la soberbia de exigirnos que aceptemos la presidencia pro témpore de Maduro, el mismo personaje que vino a arengar a militares paraguayos para evitar la destitución constitucional de Lugo y así generar un caos social.

Por la historia que honra nuestro pasado y concierne a nuestro futuro como nación, el Paraguay jamás debe aceptar la infame teoría de los hechos consumados.

(*) Decano de Currículum de UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado” y “Cartas sobre el liberalismo”.

Por Dr. Víctor Pavón

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/teoria-de-los-hechos-consumados-592100.html
martes, 2 de julio de 2013 2 comentarios

Proyecto nuclear en Formosa

El gobierno argentino ratificó su intención de construir una planta nuclear en la provincia de Formosa, en un sitio no especificado pero que estará a orillas del río Paraguay, en la frontera con nuestro país. El ministro de Planificación de ese país, Julio de Vido, declaró en una Conferencia Internacional sobre Energía Nuclear que se llevó a cabo en la ciudad rusa de San Petersburgo que es inminente la elección de uno de los cinco sitios estudiados para la construcción de las instalaciones. Uno de estos lugares, la Colonia Bouvier, se encuentra a poco más de 30 kilómetros al sur de Asunción. En el 2010, el gobierno federal argentino suscribió con convenio con el gobierno provincial de Formosa para la construcción de una planta con capacidad de producción de 150 megavatios. Se trata en realidad de un antiguo proyecto argentino que se remonta a varios años atrás: instalar en el territorio de una de sus provincias menos habitadas y en una zona fronteriza una usina de producción de energía.

Los lugares mencionados son Colonia Bouvier, La Emilia, Monte Lindo, Riacho Pilagá -todos ellos aguas arriba de la capital de la provincia- y Riacho Tohué, al sur de la ciudad de Formosa. Estas localizaciones fueron determinadas por el gobierno de la provincia y la Comisión Nacional de Energía Atómica sin la debida información a la población de la zona y al Gobierno paraguayo con el propósito de evitar protestas y cuestionamientos.

Porque es evidente que ubicar una planta nuclear que potencialmente puede contaminar superficies de cientos de kilómetros en una zona fronteriza es una decisión que debe ser, por lo menos, comunicada al país vecino. Se trata de un gesto de mínima consideración hacia una república que es calificada como “nación hermana” o que es socia de un proceso de integración regional. Pero esto no es solo una exigencia de la buena vecindad sino que es también un requerimiento de las normas de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Esta institución, integrada al sistema de las Naciones Unidas, debe ser informada de los proyectos y avances en la instalación de nuevas plantas nucleares. Establece además que si el lugar escogido se encuentra a cierta distancia del límite con otro país, éste debe recibir información concreta, en tiempo y forma. Nada de esto ha ocurrido.

El gobierno argentino maneja con extremo hermetismo este plan, incluso frente a los habitantes de la provincia de Formosa, muchos de los cuales lo rechazarán sin duda alguna. De hecho, varias organizaciones sociales y ambientalistas de esa provincia se movilizaron hace algunos meses para expresar su preocupación y descontento con este proyecto.

Existen cerca de 400 plantas en funcionamiento en el mundo, las cuales generan alrededor del 17% de la energía eléctrica que se consume en el mundo. Sin embargo, de cara a la continuidad de la vida y de la civilización humana sobre la tierra, el actual modelo de producción y consumo de energía debe ser profundamente revisado. Alemania fue uno de los países que anunciaron el abandono gradual de la energía nuclear. Después del terrible desastre de Fukushima, también Japón ha resuelto apostar a otras fuentes de energía. Por eso, la intención Argentina de instalar una planta nuclear nada menos que a orillas de un río internacional va a contramano de las tendencias mundiales. El Gobierno paraguayo debe actuar con determinación y exigir las aclaraciones correspondientes. No hay que olvidar que un hipotético accidente en una planta neclear podría causar la contaminación de 500 kilómetros a la redonda.



http://www.lanacion.com.py/articulo/132342-proyecto-nuclear-en-formosa.html
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Políticas de Estado

Una exigencia común a cualquier Gobierno –aquí y en cualquier parte del planeta- es que sepa articular políticas de Estado, también describibles como políticas públicas.
¿Qué debemos entender por políticas de Estado? Podríamos definirlas como todas aquellas acciones y programas emprendidos con el fin de que permanezcan en el tiempo y no se vean afectados por los cambios de Gobierno. 

Para reforzar la idea con un ejemplo práctico, digamos que este Gobierno que se va en agosto decidió poner en marcha lo que su antecesor había ignorado sistemáticamente: el acueducto del Chaco. La obra está en pleno avance y tratándose de un emprendimiento de alto valor y necesidad, el Gobierno entrante deberá continuarlo y sus sucesores ampliarlo y enriquecerlo, ya que el agua es el factor clave para el desarrollo de la región Occidental. Parar la obra o abandonarla sería lo contrario a una auténtica política pública.

Poner en práctica políticas de Estado requiere trazar áreas de no
beligerancia política, al menos en lo referente a su necesidad, aunque luego se puedan discutir factores de implementación. Por ejemplo, acordar la construcción de una nueva red vial de 2.500 kilómetros que nos interconecte con la región. Establecida la prioridad, quizá se podría invertir un tiempo determinado en cómo será construida, bajo que parámetros y sus fuentes de financiación. Pero en lo que nunca se volverá atrás es en la necesidad perentoria de construir esa red vial.

Un buen aporte del próximo gobierno sería establecer como una “marca propia” la adopción de estas políticas públicas por encima de la coyuntura política. En la tradición paraguaya está muy arraigado el mito de la perpetua refundación de la República, basado en el supuesto de que todo lo hecho anteriormente estuvo mal y que hay que reemplazarlo por otra cosa. Nada hay más desalentador que esta forma de pensar y de actuar, porque supone que todo lo hecho hasta la aparición del nuevo gobierno “salvador del Paraguay” es inválido. Y en esa invalidación entra no solo el Gobierno que se va sino toda la ciudadanía que, de buena o mala gana, ha debido acompañar la gestión y hecho sus aportes que ahora, “en la nueva era”, son pulverizados y enviados al olvido.

Esperemos que el nuevo ocupante del Palacio de López no se deje seducir por estos llamamientos equívocos e inaugure una época en la que aprendamos a definir, diseñar y ejecutar políticas de Estado que nos ayuden a capitalizar todo lo bueno que hemos estado haciendo, se corrijan los errores y se hagan nuevos aportes en la nada fácil tarea de conducir la República del Paraguay. Nos asomamos a una década que muchos dicen que será de bonanza, pero que también nos traerá tormentas que deberemos saber navegar con inteligencia y valor.


http://www.5dias.com.py/28347-polticas-de-estado
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Paraguay encabeza Consejo de la OEA

Paraguay ya encabeza Consejo Permanente de la OEA

El representante permanente de Paraguay ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Martín Sannemann, asumió la Presidencia del Consejo Permanente de la institución hemisférica.

Al recibir el mallete que representa la autoridad del Consejo de manos de su predecesor, Sannemann manifestó que asumir la Presidencia por el próximo trimestre es “un honor enorme, que tomamos con mucha responsabilidad porque entendemos lo que significa dirigir un espacio tan relevante que se da en nuestro hemisferio”.

El representante paraguayo reiteró el compromiso de su país y su gobierno con la naturaleza, propósitos y principios de la OEA, que destacó como un “espacio de tolerancia que se da en la búsqueda de consenso hasta último momento”, publica la organización en su página web.

Sannemann agradeció al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, presente en el evento, por la “amistad y el cariño que tiene hacia nuestro país. Sabemos que hemos pasado una etapa muy difícil y gracias a su liderazgo hemos podido solucionar muchos de los problemas que afectaban a nuestra región”.

El diplomático paraguayo explicó que durante su mandato buscará impulsar el debate sobre la visión estratégica de la OEA, la financiación de la política en la región, así como promover la consolidación de la democracia, la defensa de los derechos humanos, fortalecer la cooperación, ofrecer seguridad y fomentar el desarrollo.
sábado, 22 de junio de 2013 0 comentarios

La diplomacia del avestruz

La revista inglesa The Economist, en su edición de junio pasado, aporta a la orientación de la diplomacia del Paraguay una luz increíblemente oportuna, que sin duda habrá de sumarse a la que despliegan a diario nuestros guías criollos y políticos enredados en la difícil encrucijada, que más tiene de enigma, disfrazada de coyuntura de la política internacional. Trataré de interpretar las ideas por si pudieran ayudar a descifrar el acertijo que se presenta ante el Paraguay como un peligroso tornado que se aproxima amenazante en el horizonte adornado por las ideas del Partido Trabalhista brasileño y la derivación del peronismo argentino.

Para los Presidentes de Perú y Colombia, no comprometidos ideológicamente con Maduro, la visita de Capriles, líder de la oposición venezolana fue más sufrida que una cataplasma en un tórrido verano, en medio de insultos desde Caracas, verdaderos exabruptos pronunciados para ofender mediante acusaciones inverosímiles.

La Organización de Estados Americanos, cuya Carta Democrática fue lanzada en el año 2011 fue utilizada hasta el momento más para proteger a los Presidentes, incluido Chaves, y para aporrear a países enclenques o endebles como Paraguay y Honduras.

Brasil parece más interesado en proteger sus negocios con Venezuela que le producen billones.

El señor Insulza dijo que “la atmósfera” no era conducente a una discusión sobre la crisis venezolana, como una forma de decir que nadie quería tomar con las manos la papa hirviente, a pesar de haber afirmado que Venezuela estaba en infracción de la Carta Democrática.

La crisis venezolana, sigue el artículo que comentamos, fue puesta en evidencia por la oposición de ese país, lo que pone a los Presidentes bajo presión de sus parlamentos y grupos civiles que defienden la democracia. La conducta del avestruz puede no servir para siempre. Hasta aquí el artículo del Economist.

El Paraguay, geográfica y geopolíticamente está dentro del mapa del Brasil Central, y con la Argentina, geográfica y geopolíticamente estamos ensartados por los territorios que salieron del nuestro después de la Guerra Grande. Parecemos un “brochette” o “espeto”.

He sostenido en algún artículo que nos parecemos a Jonás que habitó la barriga de dos ballenas, y es por ello por lo que a veces el reflujo nos sabe muy ácido.

Para curar tales dolencias están los cancilleres quienes llevan en ristre la única arma posible: el derecho, en especial el internacional público.

Obviamente nuestro dilema es: seguimos viviendo dentro de la barriga de las ballenas vecinas y hermanas o preferimos vivir fuera de tan amables estómagos.

En artículos anteriores, me he permitido recordar un argumento expuesto en un dictamen jurídico por mi amigo el canciller José Félix Fernández Estigarribia, quien al referirse a la posibilidad de que nuestros vecinos nos sancionen como finalmente lo hicieron, debieron respetar la Carta de las Naciones Unidas que impone a las Organizaciones Regionales el deber de subordinar su eventual poder coercitivo a la aprobación previa del Consejo de Seguridad. Por supuesto las ballenas de nuestro relato prefirieron dar un coletazo y dejarnos aporreados en la acidez de su reflujo.

Creo que la paz es un derecho del hombre, y si alguien se opone propongo preguntarle a un Sirio. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es la autoridad que preserva la paz en el mundo y evalúa los hechos que la ponen en peligro.

Creo también que el señor Maduro juega peligrosamente con la paz o contra ella. Por ello he propuesto: cualquier alternativa en el tema Mercosur y Unasur y el conflicto que nos amenaza debe ser previamente aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Está en la Carta que es ley para Brasil, Argentina, Paraguay, y para Uruguay que a veces ladra en el horizonte muy lejos del río. Pero no debemos sonreir a quienes nos han regalado su vómito.



Por Gustavo de Gásperi (*)

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-diplomacia-del-avestruz-587285.html
miércoles, 19 de junio de 2013 0 comentarios

Problemas de fondo del Mercosur

El Mercosur sufre problemas y dificultades muy anteriores y que exceden a los alcances de la actual crisis jurídico-política derivada de la suspensión de Paraguay y de la aprobación ilegal del ingreso de Venezuela al bloque. La situación de esta iniciativa de integración no tendría la gravedad que tiene si solo se redujera al desacuerdo en torno a este tema puntual o si estuviera acotada a las diferencias de interpretación de aquellas medidas adoptadas a tambor batiente a mediados del año pasado.

Con voluntad de todas las partes –si alguna de ellas renunciara a imponer su criterio mediante presiones y extorsión– quizás se zanjaría el diferendo con relativa facilidad y rapidez, para satisfacción de todos los socios. Pero no. Además de las discrepancias ideológicas, en realidad existen factores mucho más profundos que arrastran al Mercosur a una agonía que se encamina inexorablemente al naufragio.

Estos factores tienen que ver con la visión oportunista o hegemónica que los principales socios –Argentina y Brasil, respectivamente– tienen acerca de este proceso de integración comercial y económica. Paraguay y Uruguay, las economías más pequeñas de la sociedad, han cumplido con mucho mayor rigor que los otros miembros con los principios y postulados fundamentales del Mercosur en sus más de 20 años de vigencia. Prueba de ello es el último informe de la Global Trade Alert, organización vinculada al Banco Mundial y que analiza las restricciones al comercio a escala mundial, que coloca a Argentina en la cima del ranking de países con mayor cantidad de trabas al comercio en América, con 231, seguida por Brasil, con 214 restricciones identificadas. El gobierno argentino fue denunciado en más de una oportunidad en los últimos meses en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

La última protesta fue refrendada por 45 naciones, algunas de ellas de la región, como el caso de Colombia. En el otro extremo de la escala se ubican Chile, Uruguay y Paraguay, naciones que prácticamente no poseen obstáculos para la circulación de bienes, mercancías y servicios. Los gobiernos de Brasil y Argentina adoptan medidas para minimizar los efectos de la actual crisis en sus propias industrias. Estas políticas proteccionistas se efectivizan en forma unilateral, sin coordinación con los demás miembros del bloque. Cada parte desarrolla su propia estrategia y su propio juego, sin que importe la opinión o los intereses de los demás socios.

Ninguna sociedad puede prosperar si sus integrantes se ignoran unos a otros. El Mercosur carece de mecanismos eficaces para enfrentar y resolver divergencias entre los socios. Apenas salta un conflicto comercial bilateral, el proyecto de integración exhibe sus obvias limitaciones, derivadas de dos hechos claves: la ausencia de una decisión política auténtica de apostar al libre comercio y de abandonar las prácticas proteccionistas; y la visión de potencia hegemónica que sobre la región tiene el Brasil y las consecuentes resistencias que esta actitud genera en los demás países. Acciones proteccionistas, represalias inmediatas, bloqueos y actitudes que rozan la extorsión, forman parte del arsenal utilizado sin tapujos en las relaciones comerciales cotidianas de quienes se dicen “socios” desde hace 20 años.

La crisis del Mercosur tiene su origen sobre todo en su fracaso como instancia de articulación comercial y de políticas macroeconómicas antes que en su acelerada desnaturalización, en curso en la actualidad, que apunta a convertir al bloque en una unión de carácter ideológico que sirva de respaldo a las aspiraciones brasileñas.


http://www.lanacion.com.py/articulo/130470-problemas-de-fondo-en-el-mercosur.html
 
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